Estamos en Buenos Aires, una de las ciudades mas cosmopolitas y variadas del Planeta. No vamos a publicar fotos porque mas o menos todo el mundo tiene una idea de como es la ciudad y en el fondo estarían un poco de más.
Al margen de los problemas económicos y sociales que puedad afectar al país la ciudad vive en un eterno derroche de vitalidad y alegría. Los taxistas, muchos de ellos mayores de 70 años encaran con el mejor humor el pago de lo que ellos consideran los impuestos más abusivos de los ultimos 50 años.
Comenzamos la visita con la Boca y la turistizada calle Caminito que a pesar de la concentración de tiendas de recuerdos sigue teniendo un encanto especial en su sencillez. El Boca Juniors influye no solo en el barrio sino en la mitad de la ciudad. la otra mitad está dominada por el River su eterno rival. Las dimensiones de Buenos Aires nos impresionan y los parques y jardines ocupan una enorme parte de ciudad. Visitamos San Telmo que es agradable incluso no siendo domingo que es el día del mercado de antiguedades.
La gente baila tango en las calles mientras los turistas no salen de su asombro. El teatro Colón a punto de abrir (esta prevista la reapertura para el 25 de Mayo) hace disfrutar anticipadamente a los aficionados a la ópera. Se ha restaurado y en expresión de un paseante nacido en Salerno ha "sido enharinado". La piedra blanca ha recuperado su color original despues de décadas de suciedad debida a la contaminación. Angel que como sabéis trabajó en Buenos Aires hace unos cuantos años, nos sirve de guía.
La Plaza de Mayo lugar de reunion de todo disconforme que se precie no está a la altura del resto de la ciudad. Paseamos por la avenida 9 de Julio con su impresionante obelisco y terminamos en el barrio de Recoleta al que el cementerio da su nombre.
La visita al cementerio es como la que se hace a un museo de escultura de alta calidad. Por los amplios espacios de la avenida Libertador y haciendo una pequeña parada en el Petit Bourg para admirar las casas de dos plantas de una enorme elegancia, seguimos a Palermo Soho, tiendas, talleres de creación, y artistas de la aguja y la orfebreria para al final de la tarde recabar en Puerto Madero con sus impresionantes rascacielos recién terminados. Tomamos un café en el hotel Faena y volvemos agotados a nuestro hotel

